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Cofradía de N. P. Jesús Nazareno, María Santísima de la Redención y
Santo Sepulcro. Fundada el 9 de febrero de 1858. |
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Casa Hermandad |
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“Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón”.
Durante cinco días, -los que van desde el sábado
anterior al Domingo de Ramos hasta el Miércoles Santo-, la Cofradía celebra el
Quinario en honor a su Titular Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este acto
litúrgico, que tiene lugar en su Sede Eclesiástica, la Iglesia de Santa María de
Albox (Plaza Mayor), marca el comienzo oficial de los cultos de Semana Santa en
el seno de la Hermandad. Quinario 2010. Del 27 al 31 de marzo.
INTRODUCCIÓN.- A partir de hoy comienza el Quinario a Nuestro Padre Jesús Nazareno. En los días pasados hemos preparado nuestras Imágenes para la procesión de Penitencia del Viernes Santo. Falta el exorno floral de los tronos y la última puntada de las túnicas, para que todo esté a punto. Pero antes tenemos cinco días para probar nuestra fe a los pies del Nazareno, con la justicia social como principal argumento. Empezamos con unas palabras de la carta del apóstol Santiago que invita sin tapujos a pedir sabiduría a Dios con total confianza. Dice así el Apóstol:
“Hermanos, si
alguno de vosotros está falto de sabiduría,
Amén. DIA PRIMERO: LA JUSTICIA. En esta Cuaresma el Papa Benedicto XVI nos propone una reflexión sobre el tema de la justicia, a la luz de las palabras de San Pablo a los Romanos: “La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo”. Este tema será el eje central de la meditación de este Quinario. En primer lugar dice que, si la palabra “justicia”, en el lenguaje común significa “dar a cada uno lo suyo”, el Papa aclara que “lo suyo” consiste, no solo de lo que tiene necesidad material el hombre, sino que necesita algo más íntimo como es el amor de Dios para gozar de la plenitud de su existencia. Cuando en el devoto besamanos que tendremos a continuación estemos frente a Jesús Nazareno, recordemos que el amor de Dios lo da gratuitamente, y con ello nos proporciona ayuda para disfrutar de nuestra existencia.
“Que así sea”. DIA SEGUNDO: LOS BIENES MATERIALES. En el Mensaje de Cuaresma del Papa que recordábamos ayer, sigue diciendo: «Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios, de hecho Jesucristo se preocupó de curar enfermos, de dar de comer a la gente que le seguía y hoy condenaría la indiferencia que provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua o de medicinas, pero la “justicia distributiva” no proporciona al ser humano todo lo que le corresponde. Además del pan, y más que el pan, el hombre necesita a Dios. San Agustín dice: “si la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo…no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios”» Por eso, ahora que el laicismo imperante trata de apartar a Cristo de nuestras vidas, aferrémonos a la justicia de la Cruz en la que Dios pagó un honroso rescate para dar serio testimonio de quienes somos los cristianos. Lo hacemos con esta plegaria:
“OH Dios, que de un modo
admirable,
Amén. DIA TERCERO: LO QUE CONTAMINA AL HOMBRE. Como en días anteriores volvemos a las palabras de Benedicto XVI. Dice: «El evangelista Marcos refiere las siguientes palabras de Jesús, que se sitúan en el debate de aquel tiempo sobre lo que es puro y lo que es impuro: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre... Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas” (Mc 7,15. 20-21)». Las intenciones malas del texto evangélico son los malos pensamientos, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, el engaño, la envidia o la estupidez, tan de moda en nuestra vida presente. En este día tercero del Quinario pidamos a Jesús Nazareno que nos evite ser contaminados por engañosas apariencias que nos alejan de su presencia. Para ello digamos:
“Señor, aléjanos de la
hipocresía de la doble vida,
Amén. DIA CUARTO: ¿DE DONDE VIENE LA INJUSTICIA? Sobre esta pregunta el Papa Benedicto XVI refiere que “muchas de las ideologías modernas identifican el origen del mal con una causa exterior”. Sin embargo para el Papa “la injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal”. Es en definitiva el egoísmo, “consecuencia de la culpa original”. Adán y Eva prefirieron el misterioso fruto del árbol, desoyeron el mandato divino y sustituyeron el Amor por la seducción de Satanás que les hizo actuar por su cuenta. Hicieron las cosas al margen de Dios y no les salió rentable. ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al Amor? El Papa apela a la virtud de la justicia que significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad de Dios, y por otra, equidad con el prójimo, pobre o desdichado, sobre el que Dios tiene puesta siempre su mirada. Oremos al Señor con unos versículos del Salmo 113:
“Alabad siervos del
Señor, alabad su santo nombre. DIA QUINTO: CRISTO, JUSTICIA DE DIOS. ¿Existe esperanza de justicia para el hombre? Sobre esta cuestión el Pontífice, nos remite a la carta a los Romanos del Apóstol San Pablo: “Ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado... por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia” (Rm 3,21-25). La justicia de Cristo es la que viene de la gracia, y por su fuerza el cristiano se ve impulsado a formar sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor. Con esta alusión del Papa al gesto de Amor manifestado en la Redención, terminamos este Quinario en presencia de Cristo, nuestro Señor Nazareno. Nos queda celebrar el Triduo Pascual que, -como dice nuestro santo Padre-, es plenitud de caridad, de don y de salvación. Dispongámonos a ello con la oración del Señor, Padrenuestro que estás en los cielos… Solemne Besamanos. En el primer día del Quinario actuó la Coral La Milagrosa y terminó con el Besamanos a Ntro. Padre Jesús Nazareno.
Quinario 2009. Del
4 al 8 de abril. INTRODUCCIÓN.- Hace cuarenta días hemos comenzado la Cuaresma, que es el tiempo anterior a la celebración del Misterio Pascual. En el curso de esas seis semanas hemos dedicado nuestros trabajos a preparar tronos, imágenes, cruces y estandartes para que, vestidos de túnicas y capirotes, acompañemos la Procesión del Viernes Santo. Es una grata tarea que cada año hacemos con ilusión de primerizos. Pero antes nos preparamos dando culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno reflexionado sobre el porqué de su Pasión, Muerte y Resurrección. Para ello nos serviremos de estos cinco días seguidos a los pies del Nazareno, en actitud oración y ayuno para que en este final de etapa nos ayude a invadir nuestra calles con renovado espíritu cristiano. Comencemos implorando la compañía del Señor: Oración para todos los días.
“Señor, nos has complacido con tu presencia.
Amén. DIA PRIMERO: SOBRE EL AYUNO. El Papa Benedicto XVI, en su mensaje para la Cuaresma de este año, propone la práctica penitencial del ayuno, recordando los cuarenta días de privación que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su vida pública, pasados los cuales “al fin sintió hambre”. ¿Qué valor y qué sentido tiene para los cristianos privarnos de algo útil para nuestro sustento?, viene a decir el Papa. “Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él” nos dice. Y nosotros, ¿qué sentido damos al ayuno? Practiquemos la caridad. En tiempos de crisis, nuestra labor cofrade también ha de orientarse a paliar las dificultades del prójimo, apoyando a los amigos en paro, o a las familias necesitadas.
“A todos ellos, concede, Señor Dios todopoderoso, Por nuestro Señor Jesucristo”
“El Señor los bendiga y los guarde de todo mal”. DIA SEGUNDO: SOBRE LA AMISTAD CON DIOS. Para este segundo día del Quinario nos dice el Papa: “Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor”, porque, con el ayuno, el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia y “como no solo del pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4) su finalidad es comer el alimento verdadero, o lo que es igual: hacer la voluntad del Padre. A la caridad ante la crisis hay que añadir una plegaria implorando la bondad y la misericordia del Señor para que no se debilite nuestra amistad con la Providencia divina.
“Señor, ayúdanos a recuperar tu amistad. Por nuestro Señor Jesucristo”.
“El Señor guarde el ardor de la fe y la caridad que ha
encendido en nuestro espíritu”. DIA TERCERO: EL AYUNO COMO TERAPIA. Como en días anteriores continuamos con las palabras de Benedicto XVI sobre el ayuno. “En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. El Papa Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no ‘vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos’”. Estos días de Semana Santa pueden ser una buena ocasión para volver a esta práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, que es la síntesis de todo el Evangelio. Invoquemos fortaleza al Señor para no caer en tentaciones egoístas que rechacen el amor a Dios y las atenciones a nuestro prójimo.
"Concédenos
Señor el pan nuestro de cada día, DIA CUARTO: SOBRE CÓMO VIVEN MUCHOS DE NUESTROS HERMANOS. Insiste el Papa Benedicto XVI en tomar conciencia de la situación en que viven muchos hermanos nuestros, y se remite a la Primera Carta de San Juan “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). “Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño”. Es el estilo del Buen Samaritano que ayuda al prójimo que sufre. Por eso, para mantener viva esta actitud de acogida y atención, nos exhorta a ayudar a los necesitados y a los que sufren en la indigencia.
“Pidamos al Señor Nazareno que nos ayude a estar atentos al
bien de los que sufren, DIA QUINTO: EL AYUNO EN LA FAMILIA. En este quinto y último día del Quinario, reparemos en lo que viene a decir el Papa a las familias: “Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo”. Metidos de lleno en los días de Semana Santa, el Papa insta a poner un mayor empeño en la Oración, en el Sacramento del Perdón y en la Eucaristía, y pide “Que nos acompañe la Virgen María, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, santifiquemos el nombre del Señor rezando su propia oración, Padrenuestro que estás en los cielos… “Santifiquemos el nombre del Señor para que nos guarde de todo mal." Amen. Quinario con Besamanos. La Exposición de Ntro. Padre Jesús Nazareno al pié del Altar, muestra su cercanía hacia los numerosos devotos del Quinario. Antes del Besamanos intervino la Coral la Milagrosa.
Quinario 2008. Del 15 al 19 de marzo.
¡Démosle gracias! Comenzamos implorando la asistencia del Señor: Oración para todos los días.
“Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu
grandeza.
Amén. DIA PRIMERO: SOBRE LA FAMILIA. El Papa Benedicto XVI en su mensaje Familia Humana, dice que “De hecho, la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia. Pero también los pueblos de la tierra están llamados a establecer entre sí relaciones de solidaridad y colaboración, como corresponde a los miembros de la única familia humana” Y nosotros, ¿dónde estamos?
“Concede, Señor Dios
todopoderoso, Por nuestro Señor Jesucristo”
“El Señor bendiga a nuestras
familias y les guarde de todo mal”. DIA SEGUNDO: EL MATRIMONIO CUNA DE LA VIDA Y EL AMOR. En este segundo día del Quinario nos dice el Papa: “El matrimonio entre un hombre y una mujer, es el «lugar primario de ‘‘humanización'' de la persona y de la sociedad». Con razón, pues, se ha calificado a la familia como la primera sociedad natural, «una institución divina, fundamento de la vida de las personas y prototipo de toda organización social». Cuando padres e hijos miran absortos esta Gloria Nazarena que pasa mientras rezan una plegaria, quizá imploren su ayuda para que no se debilite lo que Benedicto XVI llama la ‘cuna de la vida y el amor’.
“Señor, amigo de los hombres, Por nuestro Señor Jesucristo”.
“El Señor bendiga a nuestras
familias y les guarde de todo mal”. DIA TERCERO: MATRIMONIO El libro del Génesis dice que los dos seres humanos, creados por Dios como hombre y mujer, estaban desnudos y no sentían vergüenza. Esta condición duró hasta que se dejaron seducir por el espíritu maligno. “Todo lo que contribuye a debilitar la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, lo que dificulta la acogida de una nueva vida, lo que se opone a su derecho de la educación de los hijos, es un impedimento para el camino de la paz”. Así seduce el espíritu maligno. Sigue el Génesis diciendo que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y les dijo: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”. Someter la tierra significa descubrir y confirmar la verdad del propio ser humano, de esa humanidad que comparten en igual medida el varón y la mujer. En este día tercero imploremos la misericordia del Señor, para no sucumbir a las tentaciones que cizañan los matrimonios cristianos.
“El Señor bendiga a nuestras
familias y les guarde de todo mal”. DIA CUARTO: SOBRE LA LIMOSNA En este tiempo cuaresmal Benedicto XVI nos exhorta a una renovación interior mediante la oración, el ayuno y la limosna. Su mensaje se detiene en la práctica de la limosna, como ayuda a los necesitados y como ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. Cristo afirma: “No podéis servir a Dios y al dinero”. En el Evangelio, Jesús amonesta a los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos, diciendo: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). Pero también el Evangelio indica que la limosna cristiana tiene que ser en secreto: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Los Hechos de los Apóstoles cuentan que San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6). Socorrer a los necesitados es un deber de justicia antes que un acto de caridad, por eso pidamos al Señor el don de la generosidad para que compartamos nuestros bienes con los que sufren en la indigencia.
“El Señor bendiga a los
indigentes y los guarde de todo mal.” DIA QUINTO: DIA DE ESPERANZA.
En este quinto y último día del Quinario, reparemos
en lo que viene a decir el Papa al hombre contemporáneo y a la sociedad
contemporánea en su encíclica Spe Salvi: … y una pregunta más ¿A dónde vamos sin Dios?. Lejos de ser un extraño, Dios es lo más entrañable para nosotros.
“Invoquemos el nombre del Señor, Por nuestro Señor Jesucristo”. “El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal.” Amen.
Quinario 2007. Del
31 de marzo al 4 de abril. INTRODUCCIÓN.- Hace pocos días se han cumplido veinte años desde aquel 28 de marzo de 1987, en que se produjo la Bendición y Presentación de la Imagen de María Santísima de la Redención. Desde entonces los cofrades “moraos” hemos sacado en procesión a nuestra Virgen tras la Cruz del Nazareno, y delante del abatido cuerpo de Cristo en el Sepulcro, envuelta en un manto de terciopelo azul, y adornada su cabeza con una corona de doce estrellas, que nos recuerda aquel pasaje del Apocalipsis: En estas fechas se cumplen veinte años de la Bendición y Presentación de la Imagen de María Santísima de la Redención. Desde entonces ha salido tras la Cruz, cargada a hombros del Nazareno, y delante del abatido cuerpo de Cristo en el Sepulcro.
“Apareció en el cielo una
señal grande, una mujer envuelta en el sol,
Con este motivo vamos a dedicar este Quinario a
honrar a la Santísima Virgen María, en el papel que Dios le tenía reservado de
corredentora de la salvación, en compañía de su Hijo nuestro Señor Nazareno.
Cada día recordaremos algún momento de su vida, desde la aparición del ángel
hasta el triste final del pie de la Cruz. DIA PRIMERO: LA ANUNCIACIÓN. Érase una insignificante mujer sobre la Tierra … y un Dios que la quería. Aquella joven llamada María se turbó al oír las palabras de saludo del ángel Gabriel, que empleó las palabra Salve y llena de gracia, con el significado de ¡alégrate! ¡regocíjate!, mujer agraciada. Comencemos nosotros con el saludo a María: “Dios te salve María, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Santa María, Madre de Dios, ruega por
nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen” DIA SEGUNDO: PRIMER MILAGRO. Acompañado de un grupo de amigos, Jesús asistió a una boda donde también estaba su Madre que, sabedora de la necesidad de vino, le pidió que remediara la situación. María era consciente de la filiación divina de su Hijo y por tanto de su capacidad sobrenatural, y por ello confía en que Jesús accederá a sus ruegos. Jesús, a pesar de su contrariedad inicial “pues aún no era llagada su hora”, hizo su primer milagro a petición de su Madre, que actuó como mediadora.
“Invoquemos a Dios, que colocó a María,
Madre de Cristo, Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos”.
Poco antes de la Pascua, Jesús y María se encontraron en Betania. Antes de marcharse a Jerusalén, Jesús quiso tener palabras de consuelo para su Madre y hacerle partícipe de los designios divinos de la Pasión, en la que María fue introducida desde el momento de la Anunciación del Ángel. Además de confidencias propias entre Madre e Hijo, hablarían de levantad el ánimo porque se acercaba la redención y de la proximidad del reino de Dios, tras la resurrección.
“Señor tú que hiciste que María meditara tus
palabras, DIA CUARTO: LA PROCESIÓN. El orden establecido para la procesión nos acerca a otro momento vivido por la Santísima Virgen María, siguiendo la ruta del Calvario tras la estela del Señor con la Cruz al hombro. En la noche santa del Viernes Santo admiramos su presencia de Madre, que comparte los momentos trágicos de la Pasión de su Hijo. Esta mujer llena de gracia, ocupa el lugar preciso reservado por Dios en el plan de la salvación. Participar en la procesión con espíritu cofrade, siguiendo el Vía Crucis de María de la Redención, nos invita a practicar la doctrina de Jesús Nazareno y tomar ejemplo de su Vida.
“Señor lleno de misericordia, DIA QUINTO: AL PIE DE LA CRUZ.
En este último día de Quinario dedicado a
honrar a María Santísima de la Redención, vamos a recordar algunos fragmentos
del Stabat Mater Dolorosa, que es un poema sobre el dolor de la Virgen al
pie de la Cruz. “Estaba la Madre dolorosa junto a la Cruz, llorosa, en que pendía su Hijo. Su alma gimiente, contristada y doliente atravesó la espada. ¡Oh cuán triste y afligida estuvo aquella bendita Madre del Unigénito! Languidecía y se dolía la piadosa Madre que veía las penas de su excelso Hijo. ¿Qué hombre no lloraría si a la madre de Cristo viera en tanto suplicio? ¿Quién no se entristecería a la Madre contemplando con su doliente Hijo? Por los pecados de su gente vio a Jesús en los tormentos y doblegado por los azotes. Vio a su dulce Hijo muriendo desolado al entregar su espíritu. Ea, Madre, fuente de amor, hazme sentir tu dolor, contigo quiero llorar. Haz que mi corazón arda en el amor de mi Dios y en cumplir su voluntad”.
“Señor, tú que diste fuerza a María para permanecer junto
a la cruz, Amen. Quinario 2006. Del 8 al 12 de abril.
INTRODUCCIÓN.- El Quinario es para los cofrades moraos la primera manifestación de las señas de identidad de la Hermandad. Como acto de culto solemne, su celebración es el primer compromiso que tenemos para preparar el Misterio que, año tras año, representamos en la Semana santa. Son cinco días cargados de luces y flores en presencia de Jesús Nazareno, cinco días de meditación personal para encontrar el testimonio de la verdad: “Yo he venido al mundo para dar testimonio de la verdad”, le dijo a Pilato antes de ser azotado. Sin olvidar esta frase, que es parte del mensaje evangélico, comenzamos este Quinario diciendo:
“Señor protector nuestro, no nos
desampares ni nos abandones. Concédenos que nunca olvidemos las muestras de tu
amor, que tan generosamente nos diste en la Cruz hasta morir en ella. Ayúdanos
Señor a saber encontrar el camino de la Verdad, gracia que te pedimos por la
intercesión de María Santísima de la Redención.” DIA PRIMERO: PRIMERA ORACIÓN. Elevemos los ojos al Señor que fue crucificado, murió y resucitó por todos los hombres, y digámosle confiados:
“Dios, Padre Santo, Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.”
San Pablo, en su carta a los Filipenses hace un retrato de la condición humilde de Jesucristo: “… actuando como un hombre cualquiera se humilló hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de Cruz”, y de la potestad del Padre para elevarlo al trono de su gloria: “… por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el nombre sobre todo nombre, de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua proclame ¡Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre!”.
“Señor Jesucristo,
Por Jesucristo nuestro Señor”. DIA TERCERO: LA REDENCIÓN. En este tercer día del Quinario vamos a recordar las vísperas de la Pasión del Señor: Subió a Jerusalén a celebrar la Pascua, y se reunió con sus discípulos en una cena en la que anunció la traición de Judas, la negación de Pedro, el mandamiento nuevo, la persecución de los cristianos, su muerte y el gozo de la resurrección. En síntesis anunció el proceso de la Redención. Participar en este proceso, como buenos cofrades, significa haber escuchado al Señor para practicar cuanto nos dijo con su Palabra, y tomar ejemplo de su Vida. Oremos diciendo:
“Señor, Dios Padre Nuestro,
Por Jesucristo nuestro Señor”. DIA CUARTO: INVOQUEMOS AL SEÑOR. En este día cuarto, demos gracias al Señor invocando su nombre; démosle gracias contando sus maravillas; démosle gracias por sus obras magnificas y por su inmensa grandeza. Seamos agradecidos con Nuestro Padre Jesús Nazareno, que creó el cielo y la tierra, y con humildad de corazón proclamemos su gloria. Invoquemos su santo nombre caminando tras su Cruz por nuestras calles, y pidámosle que llene de fe a los cofrades y sus familias, a los que le siguen año tras año y a todos los aquí reunidos, diciéndole:
“Oh Señor, Padre Nuestro,
Por Jesucristo nuestro Señor”. DIA QUINTO: ÚLTIMA ORACIÓN. Terminamos ya este Quinario en honor a Jesús Nazareno, y nos disponemos a preparar la Procesión, como acto final de nuestro particular Triduo Pascual. El Viernes Santo reviviremos los pasos de la pasión del Señor hasta la crucifixión en el Gólgota. Acompañando al Señor con la Cruz elevaremos nuestras oraciones para que en esta sociedad que actúa como si Dios no existiera y cada vez más alejada del culto cristiano, se afiancen con más fuerza sus raíces cristianas. Y a María Santísima, que siguió a su Hijo hasta la Cruz, pidamos que las Cofradías sean trasmisoras auténticas del mensaje cristiano. Oremos: · Para que los cofrades conservemos el mensaje cristiano de la vida. ¡Escúchanos Señor! · Para que el espíritu católico reanime nuestra sociedad. ¡Óyenos Virgen María! · Para que perseveremos en la fe del Evangelio. ¡Escúchanos Señor !
“Ilumínanos Señor con la luz de tu palabra, Amen” Quinario 2005. Del 19 al 23 de marzo.
INTRODUCCIÓN.- El Papa Juan Pablo II, anunció el año pasado la celebración del Año de la Eucaristía, que comenzó en Octubre de 2004, fecha del Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara (Méjico) y finalizará en Octubre próximo con la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en el Vaticano. El Año de la Eucaristía tiene como lema “Quédate con nosotros Señor, porque atardece y el día va de caída”. Esta fue la invitación, que el mismo día de la Resurrección, dijeron los dos discípulos de Emaús al Caminante que poco antes se había unido a ellos. El aceptó y se quedó para siempre en el misterio del Cuerpo y la Sangre del Señor.
Por ese
motivo, el Quinario que ahora comenzamos lo dedicamos al Sacramento de la
Eucaristía, tan ligado a nuestra raíces cofrades, y que el Señor nos dejó para
memoria permanente de su Pasión, Muerte y Resurrección. DIA PRIMERO: EL CAMINO COFRADE. En este primer día digamos como los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros Señor”. En aquella ocasión, El entró en su casa para quedarse, y sentado a la mesa de aquellos discípulos, cogió el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio: Entonces lo reconocieron y desapareció.
“Quédate con nosotros Señor,
Invoquemos al Señor, diciendo: “Tu
eres la esperanza de tu pueblo.” DIA SEGUNDO: LA EUCARISTÍA. En este segundo día del Quinario, vamos a agradecer a Jesús Nazareno, la institución de la Eucaristía. El Señor, para no alejarse mucho de nosotros y hacernos partícipes de la Pascua, en el transcurso de la cena instituyó la Eucaristía para rememorar los misterios de su muerte y resurrección. El pan y el vino, por las palabras de Cristo se convierten en su Cuerpo y en su Sangre que nos dejó para siempre. Luego, cargado con una cruz camina por nuestras calles y plazas hacia el Calvario de la Redención. En este segundo día, digámosle:
“Gracias te damos Señor por este
admirable sacramento Bendigamos ahora al Señor que habita entre nosotros diciendo:
“Líbranos de todo mal” DIA TERCERO: LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA En este tercer día vamos a centrar nuestra meditación en la celebración de la Eucaristía. “Haced esto en memoria mía”, dijo el Señor la víspera de su pasión. En la celebración hacemos memoria de Cristo: De lo que ha hecho y dicho; de su encarnación, muerte, resurrección y ascensión al cielo. Y nuestra actitud nos lleva a ser agradecidos por los dones recibidos del Señor. Participar en la Eucaristía significa escuchar al Señor para poner en práctica cuanto nos pide con su Palabra, y para ello hay que tener afinado el oído del corazón. Después, en silencio mirando el rostro del Nazareno, de pié, de rodillas o sentados adoremos al Señor, meditando sus palabras. Pero la Eucaristía no termina entre estas cuatro paredes, y para que lo escuchado no desaparezca de nuestra mente, hay que encontrar la forma de oír la voz de Dios de las mil maneras que puede hacerlo en cualquier momento de la vida diaria. Cuando recorramos calles y plazas con la vela o la tulipa encendida, busquemos también el momento de rendir culto al Nazareno, para que guíe con su luz por el camino eucarístico a nuestras familias, a los niños, a los pobres, a los cofrades moraos y a los esperan la resurrección de su vida.
“El Señor nos bendiga y nos guarde de
todo mal.” DIA CUARTO: ALABANZA En este día cuarto, invoquemos el nombre del Señor y alabemos su santo nombre. Del Apocalipsis recordemos este himno de triunfo: “La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos. Del trono salió una voz que decía: ‘Alabemos todos al Señor, pequeños y grandes, porque reina el Señor Dueño de todo’.Alegrémonos y démosle gracias”. Cuando el Viernes Santo, el Señor salga a la calle con la cruz o en el Sepulcro, convirtamos la Estación de penitencia en Estación de alabanza al Dios Dueño de todo, y digamos como ahora: Alabemos al Señor porque nos abrió el camino de la salvación:
Proclamemos la grandeza del Señor, lleno de gracia, y acudamos a El diciendo:
“Te alabamos Señor y confiamos en
tí.” DIA QUINTO: DIA DE ACCIÓN DE GRACIAS Al terminar el quinario, en este quinto y último día, demos gracias al Señor de todo corazón, reunidos ante su altar. Grandes son sus obras, su generosidad ha hecho maravillas, se quedó como alimento de pan, y vive en medio de nosotros. Verdad y justicia son las obras del Señor. Le damos gracias y le pedimos:
·
Para que los cofrades nos
manifestemos con mentalidad cristiana de la vida.
·
Para que mantengamos nuestras
creencias sin complejos ni prejuicios. · Para que no caigamos en la falta de fe, ni en la secularización, ni en el laicismo imperante. ¡Ayúdanos Señor con tu gracia!
·
Para que las Cofradías no pierdan
o debiliten sus raíces cristianas. Volvamos al primer día del Quinario, recordando que el Papa nos habla de un Año de gracia. Eucaristía, en griego, significa precisamente acción de gracias. Si en la plegaria decimos: “Es justo y necesario... darte gracias siempre y en todo lugar, Señor”, hagamos ahora el compromiso para este año de agradecer al Señor sus dones siempre, en todo tiempo, no solo en grandes ocasiones; y en todo lugar, en casa, en el trabajo, en el viaje,... y en nuestras procesiones . Exclamemos: “Reina el Señor, nuestro Dios, alegrémonos y démosle gracias.” Amen” Quinario 2004. Del 3 al 7 de abril.
INTRODUCCIÓN.- Nuestra Cofradía cumple ahora 25 años desde aquel 1979, en que reanudamos la celebración del Quinario en honor a Jesús Nazareno, bajo el lema de ‘MANTENER LA PIEDAD DE LOS FIELES EN LOS MISTERIOS DE LA REDENCIÓN’. Con este motivo, queremos que este Quinario sea una ofrenda de acción de gracias por el tiempo pasado; una oración de alabanza al Nazareno que nos guía, y una oración de búsqueda de un catolicismo practicante que alcance a las generaciones futuras en la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Vamos a dedicar estos cinco días, para
dar gracias a Dios por las innumerables bendiciones recibidas durante ese
tiempo; por los cofrades “moraos” y sus familias, y por los penitentes y sus
intenciones particulares; y vamos a pedir para que el vigor demostrado por los
‘moraos’, se trasmita a nuestros hijos, y desde su vocación cofrade ayuden a
construir una Iglesia comprometida en la “nueva evangelización”, en la que
participemos, como Cofrades del Señor, en dar sustento a la fe en el Misterio de
la Redención. DIA PRIMERO: DE ACCIÓN DE GRACIAS. En este primer día digamos como San Pablo. “En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros”.
“Señor de Albox, gracias te damos en
este 25 aniversario,
“El Señor nos bendiga y nos guarde de
todo mal.” DIA SEGUNDO: GRACIAS POR LOS FAVORES RECIBIDOS. En este segundo día del Quinario, vamos a agradecer a Nuestro Padre Jesús Nazareno, los muchos favores recibidos. Hace 25 años nos pusimos en camino: nuestra vocación cofrade nos llevó hasta el salón de la sacristía, para levantar la Hermandad y sacar a Cristo en procesión. Salimos con la alforjas vacías, y hemos vencido fríos y heladas; lloros y sudores; picaillas y tristezas. Todo por ver en la calle a esa gloria nazarena, que soporta la cruz sobre su hombro, amparado por nuestras plegarias y el consuelo de su Madre que le sigue. En este segundo día, digámosle:
“Señor de Albox, gracias te damos en
este día “El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal.”
En este día tercero, nos dirigimos a Jesús Nazareno en oración de alabanza desinteresada por lo que ha hecho por nosotros. San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la alabanza ante las maravillas del Señor, y la admiración que siente por ello. El mundo cofrade, ha de salir con Cristo a la calle manifestando su fe en el acontecimiento inaudito del Hijo de Dios: su Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión, en un acto de pura alabanza. Alabemos al Señor: -¡Te alabamos, Señor!.
“Concédenos Señor gozar de esta liturgia de alabanza”.
“El Señor nos bendiga y nos guarde de
todo mal.” DIA CUARTO: DIA DE PETICIÓN En este cuarto día vamos a centrar nuestra meditación en la peregrinación del Nazareno por nuestras calles, musitando en cada esquina del camino una súplica por nuestras intenciones particulares. “Tras de Ti, Señor, vamos siguiendo la claridad que dejas al pasar. Pasa la tarde, y a la luz de las estrellas y las velas encendidas, te seguimos, recordando los pasajes de tu vida, que recogen la cosecha de tu infinito amor. Al recorrer plazas y calles, te recordamos bajando del monte, cuando un leproso clamaba: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Y tus manos compasivas cerraron sus llagas: ‘Quiero, sé limpio’, le dijiste. O cuando el centurión suplicaba por su siervo, y lanzó aquella formidable arenga de fe: ‘Señor, no soy digno de que entres en mi casa; di una palabra tuya y mi siervo curará’ . En el aire templado de la noche, recordamos también el grito a tu amigo del alma: ‘¡Lázaro, levántate y anda!’. Entonces retrocedió la muerte, floreció la sonrisa de la vida, y se cumplió la promesa a Marta: ‘Tu hermano resucitará’. Tres gestos: Amor, Fe y Esperanza. Tres virtudes: Amor al prójimo; Fe en la palabra del Señor; y Esperanza en la resurrección Recordamos todo eso y mucho más, y también recordamos a nuestras familias, a los emigrantes, a los niños, a los pobres, a los difuntos, a los cofrades moraos y a los que piden trabajo, felicidad o esperan la resurrección de su vida”.
“El Señor nos bendiga y nos guarde de
todo mal.” DIA QUINTO: DIA DE BÚSQUEDA Al terminar el quinario, en este quinto y último día, fomentemos en la Hermandad, el sentido de nuestra misión. Preparemos para el tercer milenio un plan de evangelización para los llamados “católicos no practicantes”, y para los jóvenes. Aquellos necesitan recuperar a Cristo para su vida real, y éstos han de abandonar el ambiente manipulado y consumista, donde Dios significa poco o nada, para echar mano de un mundo más justo, por el que Cristo Nazareno se entregó y dio la vida. Los cofrades debemos extender nuestra mirada sobre los horizontes de la nueva evangelización, y tomando como norte las palabras del Santo Padre, demos testimonio lúcido de un catolicismo contemporáneo y valiente, que viva la fe y los retos que ésta le plantea sin complejos ni sonrojos, sin replegarnos a la moda, manifestando nuestra creencia públicamente, no sea que caigamos en la tentación de Pedro, que en la noche triste, negó tres veces al Nazareno. Asumamos el compromiso de velar por la propagación del Evangelio con el mismo entusiasmo de los primeros cristianos, sin olvidar los quehaceres para el mantenimiento y el desarrollo de nuestra Cofradía. Con esa intención digamos:
“Te pedimos Señor “El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal.” Amen” Nota: Las intenciones del Quinario se empezaron a formalizar por escrito en 2004 con motivo de los 25 años de la reactivación de la Cofradía en 1979.
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• Quinario 2010
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Quinario 2006
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